…y Dios bajo a la tierra, pero no creímos que fuera él, por que Dios que iba a aparecerse por acá en estas lejanías.

No creímos que fuera a venir, incluso hubo que mandar al pueblo por una de esas pruebas que venden en las droguerías.

Y no encontramos mejor lugar para acomodarlo que en el corral con las gallinas y los cerdos (que casualidad), porque igual quien iba a pensar que era Dios el que venia.

Para Dios no hubo traslado, ni la liberación esperada, ni siquiera medico, escasamente los cuchillos de la cocina e "hilo quirúrgico, eso sí, porque allá (en la selva) hay que coser muchas heridas."

Y es que solo Dios puede ser tan obstinado; casi que no quiere salir (y no lo culpo) casi que no logra vivir. Pero era bien terco y testarudo; y es que si ya se había puesto en esas ¿porque no quedarse?

Si me hubieran dicho que él era DiosEntreNosotros tampoco lo hubiera creído; aunque era despierto, casi no quedaba nada de él ni de su madre; pesaba poco, estaba enfermo y tenía el brazo desgonzado.

Poco tiempo lo tuvieron, como si no necesitaran a Dios entre ellos. Lo entregaron a una familia que quizás necesitaba mas a Dios (por esas cosas del ”…pan de cada día“)

Parece que a Dios le habían arrebatado el pan debajo del brazo (tal ves por eso lo del brazo) este niño lo único que traía era paludismo y otras enfermedades de esas raras del trópico (como la guerra????).

Refundimos a Dios, lo olvidamos “donde fue que lo pusimos… ¿estará en Florida? ¿Estará en Pradera?” y Dios nos hacia señas (¿o roscas?), hasta apareció en televisan y todo y no quisimos verlo.

Como siempre nos acordamos de Dios solo cuando necesitamos algo de él: “..quesque lo necesitamos para un negocito, quesque lo vamos a canjear (humanitariamente por supuesto) por unos barrilitos de petróleo…”

Pero ahora si que Dios no aparecía. Es que al parecer nunca le a gustado esas vueltas que mandan ha hacer por el petróleo, ni aparecer en los noticieros ni hacerle cuarto a nadie ni ser patiño de ninguno.

Resulto que Dios ya estaba entre nosotros, menos mal paso de incógnito, menos mal nadie lo reconoció, menos mal era otro mas, por que o sino quien sabe cual habría sido su suerte.

Y Dios tuvo la suerte de ser tratado como otro mas, ni mejor ni peor y al menos hubo quien salvara la visita, quien sacara el ponque ramo y la gaseosa (o la bienestarina en este caso) pa ofrecerle a la visita, y que no se fuera de este mundo demasiado temprano y despachado por tan mezquinos anfitriones.

“El niño nació muy flaco, tenía frío, hacía mucho frío porque era abril y llovía todo el tiempo.”

Bueno, este era un post que desde hace rato quería escribir, les dejo el link si quieren saber mas http://www.elespectador.com/impreso/paz/articuloimpreso-el-nacimiento-de-emmanuel?page=0,1