Cesar López (el de la Escopetarra), como muchos otros artistas viven en un estado constante de depresión que es el motor de su inspiración. Pero por paradójico que parezca, no pueden abandonar dicho estado, no pueden vivir felices; ya que esto supondría el fin de su obra creadora, todo lo que tienen y todo por lo que viven. Caerían en un extraño estado de tranquila desesperación y angustia.

De cierta manera me pasa lo mismo, no porque me mantenga en una creativa desesperación, ni por qué me crea artista, ni porque haga Escopetarras o me llame Cesar López. Sencillamente es que solo escribo cuando algo me pasa. Pocos textos encontraran que digan (como dice la canción) “que bonita esta vida…”

Resulta pasa y acontece que llevaba haciendo como dos semana un plegable. Tiempo en el que sacrifique muchas de mis ideas de diseño por la premura del tiempo. Sin embargo hoy, sobre cosas ya revisadas y aprobadas me dicen que todo está mal, que hay que comenzar de nuevo. Lo peor es que estoy herido en mi orgullo de diseñador (claro, si semejante cosa existe) pues no solo termine presentado un plegable bastante regular (he de reconocerlo) sino que ahora tengo que ir con quien hizo la pagina web a decirle: “si buenas… para lo de piratearle el diseño”.

Estoy frente al computador, con mucho que hacer, pero sin la mas mínima inspiración, solo tengo que piratear la web y ni por esas se me ha ocurrido una sola idea, y estoy aquí escribiendo un post para mi blog.