Cuando el Dalai Lama vino a Colombia, había que llenar un formato para inscribirse; había un espacio para poner una pregunta que uno quisiera hacerle, pero en ese momento pues no se me ocurrió nada, pero me quede pensando mucho tiempo en eso. Ahora, una buena pregunta para hacerle, seria ¿Cómo se reconcilia un país entero?

El cuento es que uno ve como en Colombia se ve perpetuado una y otra vez el odio. Y es que es apenas normal y justificado el odio del señor presidente (como Hombre, mas no como mandatario) para con lo guerrilleros y todo lo que se le parezca, (tanto así que yo creo que ve con desconfianza hasta a su propia mano izquierda) pues al fin y al cabo (solo por mencionar una) le mataron al taita (Taita=papá); lo mismo que es entendible el odio del señor Castaño, por similares razones; y el odio que puede sentir el señor Marulanda, contra el ejercito, y en general las razones de todos los que han decidido tomar las armas.

Sin embargo no deja de impresionarme como todavía hay gente (y no hablo de los “actores directos del conflicto” sino de personas comunes y silvestres), que con facilidad, justifican la alternativa armada. Y es que claro, los ganaderos estaban siendo extorsionados, asaltados y secuestrados por la guerrilla, sin que el gobierno fuera capas de defenderlos. ¿Y que podían hacer? Pues armarse y defenderse. Pero si uno se va pa´tras en la historia uno mira a las guerrillas y se da cuenta que la historia es la misma: los estaban matando, persiguiendo, o sencillamente no les habían dejado opción alguna de participación legítima y justa dentro de la democracia, así que se armaron.

A pesar de cuan justificado, o de que tan nobles fueran sus objetivos (porque si: alguna vez tuvieron grandes objetivos), invariablemente todos los intentos de resolución armada de los problemas de Colombia han tenido funestisimos finales. Solo por poner un ejemplo el M19, la ultima guerrilla con ideales y apoyo popular, ha de cargar por igual con secuestros (por mas justificados estratégica y políticamente), y asesinatos de inocentes (directamente por su propio acero, o indirectamente por el acero de otros, como en el palacio de justicia), tanto como cualquier otro actor armado del conflicto (entiéndase demás guerrillas, Paras, y si: el ejercito y la policía [claro: sin demeritar su legitimo poder y deber de las armas]).

El cuento es que (y a lo que iba con lo del Dalai lama), en Colombia ha habido múltiples acercamientos e intentos por alcanzar la paz, iniciativas que incluso llegaron a feliz termino con la firma de ceses al fuego, desmovilizaciones e incluso (indirectamente) reformas sociales (como la constituyente del 91). Pero a pesar de todo esto sigue el odio latente: Uribe sigue odiando igual a los desmovilizados del M19; la gente del común, sigue justificando a los alzados en armas (muchas veces con cobardía solo por medio de la opinión, otras pocas veces [afortunadamente] con valor mediante la acción). Vasta leer cualquier foro de cualquier medio de comunicación para ver por igual improperios contra izquierdistas y derechistas que no los bajan de H.P, sazonados con la respectiva amenaza de muerte o los mejores deseos para con ellos y los suyos.

Mejor dicho es que podemos llegar a acuerdo de paz (eso ya lo hemos hecho) y tanto Paras como guerrilleros podrían desmovilizarse, ¿pero que hacemos con todo ese dolor? ¿Que pasa con el policía que lleva 9 años refundido en el monte?, ¿que hacemos para lavar y curar nuestras heridas? ¿Una firma en un papel tiene semejante poder reparador?

Alguien me decía que él no veía la resolución del conflicto (y lo entiendo: casi se podría decir que llevamos toda la vida en conflictos que se amalgaman en uno constante que no termina), yo sin embargo creo que si se puede llegar a una firma, a un acuerdo que nos traiga al menos una paz de papel. Pero me cuesta ver la reconciliación nacional, evidentemente desde lo mas profundo de nuestro corazón nos duele (no, no somos un pueblo apático, ni desensibilizado, quizás nos hemos tenido que acostumbrar a la muerte ¿o sino entonces como íbamos ha hacer para vivir la vida?) todo lo que pasa en nuestro país, y lo demostramos saliendo a la calle, parando y protestando. A pesar de lo desgastado de nuestros gritos, lo hicimos porque teníamos que hacerlo: sinceramente queremos lograr la paz.

Hay voluntad, pero la cosa esta bien difícil, por eso amerita preguntarle a su Santidad ¿Qué hacemos? Pues es mucho dolor, son heridas muy profundas y curarlas no es tan fácil como acabar con los problemas sociales (que fueron los orígenes del conflicto y no son para nada fáciles de solucionar). ¿Qué hacemos?

Este blog no es político, este es un blog que habla mas de mí y de lo que siento, y es por esto que escribí este post.

Este no es un post político; no habla de que “es que la guerrilla esto o lo otro”, habla del dolor, de un dolor profundo y honesto, este es un post Reparador (o la menos me gustaría que lo fuera) porque no quería quedarme sin hacer nada; tenia que salir, también, a las calles, tenia que hacer algo, tenia que gritar y protestar y decir: “si, a mi también me duele”